Quiénes somos

¿Quiénes somos? Bonita pregunta, interesante, además.

Yo me la hago muchos días: ¿quién soy?, ¿a dónde voy? De ésta en particular no encuentro respuesta. De la primera, de la general, sí: ¡somos la Casa de los Líos!

En principio, somos una pareja con dos hijos, pero si empezamos a hablar un poquito más… el tema se complica. Porque, sin querer, de forma casual, ya no somos 4, sino algunos más. Todo empezó… con Audrey, una francesita de la Costa Azul que vino 15 días a mi casa recomendada por mi amiga y alumna Carmen. Entonces vivíamos en Madrid, no habíamos dado el gran salto de vivir en un pueblo. Estábamos en plena mudanza de un piso a otro, algo que desconcertó a Audrey que, en un momento dado, se agarró a sus cosas viendo que la casa desaparecía, no sabía muy bien por qué…

Y después surgió otra francesa de nuevo, Claire, y pensamos que por qué no ofrecer casa a más estudiantes. La sorpresa fue que los encontramos o nos encontraron ellos. Claire venía de San Juan de Luz, creo recordar, y a ella le siguieron Oihane, del País Vasco, Katy que también vivía y vive por el norte… Katy, con ella empezó la gran sorpresa, ¡no sólo venían sino que volvían! ¡No sólo nos importaban ellos a nosotros, sino que también había un sentimiento por el otro lado, guay! Porque Katy volvió con Igor, no una vez, sino varias.

Creo que Katy fue realmente el detonante de lo que vino después: mis queridos guineanos, Bartolo, Javi, Susi, Carmen, Tarsi y la pequeña Ofe. Ellos me trajeron a un amigo virtual, Demetrio. Con Demetrio tengo un libro pendiente de anécdotas que nos dejaron estos chicos. No sé si les enseñamos algo, pero ellos a nosotros un montón.

Visto que podíamos tener seis de una sola vez, me animé y miré hacia Asia, un continente tan misterioso… Y llegó Jeemeen, un chico que podía ser mi hijo, me escuchaba, me ayudaba…, con él compartí muchos recuerdos; espero que, algún día, la vida le vuelva a poner en mi camino.

El mismo verano de Jeemeen vinieron 4 coreanas muy poquitos días, pero seguimos en contacto: Elena, Eva, Lucía, Ana. Estos nombres fueron un regalo para que pudiésemos nombrarlas sin decir quién sabe qué, porque Kyoo-Eun, Han Kyul, Oh JI, Ahn Eun, aunque parezcan fáciles, no los son en modo alguno.

Tras esta primera aventura asiática tomamos un respiro con unos cuantos españoles: Alex, Sergio, Inma y Alba, de distintas ciudades españolas. Con Alba estudiamos tres años de enfermería, nosotros y los vecinos, que escuchaban su cantarina voz repitiendo anatomía.

Y entre españoles y no españoles tuvimos una visita muy agradable de dos profesores peruanos, ¡grandes de corazón y de tamaño! ¿Recordáis la entrada en el SEAT con las maletas? Y de mi famosa frase: ¡ahora sólo hace falta que no me pierda!

En ese momento empecé a aprender el camino al aeropuerto con los ojos cerrados. Desde entonces hasta ahora… ¡cuántos viajes al aeropuerto, y no para irme!

Pero sólo era un paréntesis. Asia seguía llamando a la puerta y me trajo una familia que me llegó al corazón y lo rompió al marcharse. Young necesitaba un año fuera de su país y se vino con sus hijas Yujin y Semi. De ambas guardo una caja con sus cosas para cuando vuelvan…

Como en la casa había espacio y algunos se habían marchado se unieron a mis chicos Jin Kyung y Eun He.

Ya era el verano de 2008, 6 años en este pueblo, y lo celebramos con un grupo muy simpático: David, hecho ya un hombre en estos días, Nour, un gran Couch en Cuba, y Cristina, directamente de Sudáfrica y dispuesta a reintegrase en la vida española.

A algunos de estos estudiantes los sustituyeron  Layla y Carol, con su aire brasileño… Nos duraron poco, pero nos dejaron sus pequeños recuerdos.

Unos iban, otros venían, algunos traían a sus conocidos y Jin nos trajo a Adrian, desde muy, muy lejos, y cuya sonrisa permaneció desde el principio hasta el final; como venía de un país muy frío, nuestro invierno le pareció una broma: ¿2 bajo cero? Pantalón corto,que hay que aprovechar la temperatura…

Y, de repente, la casa llegó al verano de 2010, cada cual con su proyecto terminado, Adrian de vuelta a casa, Jin pendiente de empezar Arquitectura en Madrid, Alba ya enfermera, una de nuestras hijas  independizada, la otra con un pie en la calle, algún que otro con cambio de vida… y dijimos ¡ya está!, esto se acaba, ¡pero… no! Andalucía estaba al rescate: Marta, Macarena, Paloma… también Italia nos miró (¡Francescoooo!), Colombia nos envió a Christian, y Francia decidió que volvía: Lucille y Delphine que nos dejarían pronto, pero con “recambio”.

Un buen grupo que lo pasó muy bien en la casa y ayudó a que ya no se volviese a quedar vacía… cada uno de ellos lanzó la voz: ¡La Casa de los Líos! ¡La Casa de los Líos!

Y la casa de nuevo se completó con bastante aire francés: Lucile nos trajo a Eugenie, y Eugenie nos trajo a Max, y este mismo curso llegaron : Nadège, Paola, Camille, y un poquito más de andaluz: Beni…

 

P.D.:

Recuerdo especial a nuestros visitantes de mini-estancias: Natia y Chris (USA), Zuleikha (UK), y un montón de chicos y chicas franceses (Guillaume, Christopher, Mathieu, Clémence, Mélissa, Laura, Océane, Mathieu, Xavier, Hugo, Simon, Julie, Gabriela, Lea&Lea, Constance, Alex, Thais, Pierre y su acompañante Isabelle, Claire, Enmanuelle, Benjamin, Benôit, Angela, Sarah, Luc, Dylan, Olivier, Arthur, Albane, Ninon, Amandine -¡las tres escapistas!- y, por último, Teo y Tristan).

Y a los que se han atrevido con nuestro B&B:  Young Kim, Carmen y sus hijos Sasha y Paul, Veronique y su marido, Enzo y Kathia,  Lina, su marido y su cuñada Sandra, Aldo, Lucia, Melania y el pequeño Giuseppe.

Y tantos padres que han tenido la amabilidad de quedarse a compartir nuestra casa.